Estancos

Fondo: Real Audiencia de Quito y República del Ecuador

Sección: General

Serie: ESTANCOS

Código: 19 – EST.

Fechas Extremas: 1600 – 1930

Volumen: 47 cajas con 947 registros

Características: Manuscritos

Ordenamiento: Cronológico

Procedencia: Caja Real, Administraciones Principales de Estancos, administraciones subordinadas y escribanías

Destinatarios: Tribunal de la Audiencia, administradores y rematistas de los ramos estancados, público en general.

Contenido: Producción y distribución de pólvora, alcohol, tabaco y naipes. Regulaciones para el funcionamiento de los diferentes ramos del monopolio. Remates y comercialización de estos productos. Visitas a los trapiches. Juicios por contrabando.

GENERALIDADES

Los productos estancados en estos Reinos eran el tabaco y los naipes y posteriormente pasaron a serlo también la pólvora y el aguardiente, este último, según se explicó, debido a la preocupación del gobierno por el alcoholismo imperante.

Respecto al aguardiente se ha observado a través de los años que tanto su producción como el alcoholismo de la población han tenido proporciones alarmantes. Para la destilación de aguardiente de caña se necesitaba de permisos especiales, luego se dispuso que la Real Hacienda sea la propietaria de la destilación. Los trapiches de los cálidos valles serranos producían mieles que entregaban al Estanco y para la venta libre se elaboraba azúcar y panela.

En el afán de controlar el uso del alcohol, se reglamentó aún la fabricación y expendio de la chicha de jora. Cuenta el historiador González Suárez que en aquellas épocas era tan lucrativo el negocio que, sin ningún escrúpulo, hasta las comunidades religiosas destilaban aguardiente en sus haciendas de clima cálido.

Se creyó conveniente que la Caja Real tuviera mejores ingresos y este producto no sólo se destiló por cuenta del Gobierno sino que se vendía en las tabernas establecidas por la Real Hacienda, monopolizando hasta los extremos su comercialización, lo que aumentó sus ganancias y disminuyó la de los productores de caña ocasionando gran descontento; aparte de que las buenas intenciones de la Corona por desterrar el alcoholismo no ocurrió, sino que se acrecentó.

El descontento por el monopolio del aguardiente, se unió a otros ya existentes contra el gobierno español y dio lugar a la Sublevación de los Barrios en la ciudad de Quito, en el año 1765.

Con el advenimiento de la República se continuó manteniendo el estanco de alcohol y tabaco, también se estancaron otros productos como la sal y los fósforos. Esta forma de monopolio prevaleció hasta la segunda mitad del siglo veinte.

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